A veces, el cambio llega inexorable como las estaciones y otras como una ola que nos sorprende con la guardia medio relajada. Pero llega y cuán maravilloso es.
Parece que inicia el tiempo de escribir; bienvenidas las letras… y también el cambio.
"No sé como lo hice pero sé que en algún momento tengo que haber soltado no sé que pesantez no sé que bulto de mi vida para poder así sonreír hoy a esta belleza”
Sí, es que se me ocurre este fragmento de Tomás Segovia y su poema “invernal”
A veces hay que llenarse. Llegar hasta arriba, rayar el límite y rebalsar. Botar todo lo malo, soltar esa mochila o bulto que voluntariamente o no, hemos decidido llevar con nosotros. Y vaciarnos. Darnos cuenta que si estamos existiendo simplemente, es necesario volver a vivir y llenarse, porque quién no intenta en la vida, nunca sabrá si no puede.